El circo utlizaba un grupo de 8 perros Rusos. Las hazañas que estos perros conseguían eran tan grandes que impresionaron a Sir Dudley de tal manera que después de la función se acercó al dueño del circo y le propuso comprar una pareja.
El adiestrador rehusó vender un par, alegando que echaría a perder su actuación. Sir Dudley, sin embargo había quedado tan impresionado de la actuación e inteligencia de los animales que se ofreció a comprar los 8 perros que formaban el grupo. Este argumento convenció a el adiestrador, que finalmente optó por aceptar.
Fue una compra afortunada, ya que ahora disponía de varios ejemplares y diversidad de líneas de sangre para intentar sus cruces. Estos perros fueron llamados Russian Trackers.
Procedían de una antugua raza que había sido utilizada para diferentes actividades en la Rusia asiática. Una de las principales tareas que se les asignaba era la de guardar rebaños de ovejas resistiendo las condiciones climáticas de los duros inviernos de la montaña del Cáucaso.
El Russian Tracker era mucho más grande que su descendiente, el Golden Retriever. La raza original medía unos 76 cm a la cruz y pesaba más de 45 Kg. Actualmente, los machos pesan entre 29 y 33 Kg, y las hembras entre 24 y 29 Kg.
Sir Dudley llevó estos perros a su casa, rodeado de un bosque poblado de ciervos en Guisachan en el condado de Inverness, Escocia. Durante 10 años fue cruzando a estos perros sin utilizar sangre de otros grupos. Como los 8 perros originales eran de mayor tamaño, muchos cazadores los consideraron demasiados voluminosos, así que Sir Dudley en 1870 decidió curzarlos con Bloodhound.
Hasta ahora es el único cruce perpetuado. Esto consiguó reducir el tamaño al actual, incrementando la capacidad de rastreo y consiguiendo un pelaje de textura mucho más fina y ligeramente más oscuro.