Pequeño y vivo, el Epañeul Tibetano tiene la cabeza mediana, de cráneo abombado y de stop bien marcado.
El hocico es recto, mediano y con una trufa que siempre es negra.
Los ojos son medianos, de color pardo u oscuro y no demasiado prominentes.
Las orejas son llevadas péndulas y caen sobre la cabeza.
El lomo es recto, de pecho profundo y de miembros anteriores curvados.
La cola es llevada curva sobre el lomo.
Pelaje: Pelo plano formando crin sobre cuello y hombros.
Color: Todos los colores y todas las combinaciones del colores.
El cuidado del pelaje ha de ser regular.
Necesita dar paseos moderados.
Su alimentación debe ser equilibrada y variada.
Por lo demás no presenta ningún otro tipo de cuidado en especial.
Reservado y alegre, se muestra vivo y muy activo, afectuoso con la familia y sobre todo con sus amos. Es desconfiado y hasta agresivo con los extraños.
Cariñoso y fiel con las personas que le rodean.
De origen tibetano y bastante incierto, era el desde hace siglos el encargado de girar los molinillos de oración de los monjes.
Utilizado también como guardián y centinela, los primeros ejemplares llegaron a Gran Bretaña en 1905, pero hubo que esperar hasta acabar la Primera Guerra mundial para dar a conocer a esta raza.
Dotado de buen oído es un excelente perro guardián y centinela.
Utilizado como fiel compañero casero y de agradable compañía.
Pros:
- Activo y alegre perro de familia.
- Es un buen guardián a pesar de su tamaño.