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FRENCHY: UN BUEN ESTRATEGA DE LA VIDA
La primera imagen del bulldog francés recuerda
alguna película de extraterrestres, por delante patizambos
y de cuello corto mandíbula cuadrada, y orejas erguidas,
puntiagudas, hocico chato y unos bonitos bigotes…
Por detrás unas patas chuecas coronadas con un rabo
pequeñito en tirabuzón, lo cierto es que verlo
provoca dulzura y arranca una sonrisa, su carta de presentación
lo dice todo, esta lleno de gracia.
Cuando el frenchy llega a vuestra familia es importante
no dejarlo solo, hay que permanecer con el aunque en apariencia
los ignore caso contrario oirán un niño llorar,
no serán ladridos, sino chillidos, los de un niño
desconsolado, el conflicto se termina cuando ustedes duermen
con el en la misma cama durante esa primera noche, pero
no es recomendable de todos modos ceder ante ese pequeñito
que inaugura con ese acto el manejo de sus vidas.
El primer contacto con los niños difiere bastante,
la fiesta de bienvenida para sus hijos por parte de ese
cachorro es única y grandiosa, el juego entre el
bulldog francés y los niños es interminable
y esto implica que adora los niños y que se compra
a los padres…
También disfruta la presencia de otras mascotas,
y para una mejor conducción de los mismos interactúa
sobre su propio eje ya sea poniéndose patas para
arriba o girando sobre si mismo, su juego lo reduce entonces
a un espacio limitado donde todos se ubican a su alrededor.
Para cualquiera, una de las cosas mas difíciles de
lograr ante ruidos extraños es mantener la calma
en todo momento, pero no lo es para el bulldog francés
quien al advertir algo diferente no corre, ni se permite
ademanes violentos, con discreción se asoma, investiga
y solo ante un peligro de ataque a la familia emitirá
sus ladridos graves y temerarios.
Puede permanecer horas en algún rincón observándolo
todo, entre ronroneos y suspiros, sabe crear un clima exquisito
de relax, basta imitarlo para sentir ese bien estar. Es
puro equilibrio entre paz interna y paz exterior.
De la meditación al ejercicio físico: aunque
la tranquilidad parezca eterna, en su infinita sabiduría
conoce del milagro de revitalizarse y nutrirse de energía.
Experimenta algunas veces un arranque huracanado de corridas
por todo el espacio y como si nada hubiera pasado regresa
a la calma.
Para el, las visitas del amo son personas que merecen una
especial bienvenida, puesto que sus saludos iniciales son
tan sobrios como su conducta, compensa la situación
permaneciendo a los pies de los visitantes o en su defecto
durmiendo en sus regazos todo el tiempo que se le permita.
Luego de estas situaciones, también comienza a ser
un integrante requerido en los eventos sociales.
Pero lo más importante es ese momento donde
el bulldog francés les confirmara su estrategia de
la vida, se inclinara sumiso ofreciéndoles con la
cabeza al piso su fidelidad y respeto, levantara luego su
mirada y con el lenguaje de los ojos, acariciara sus almas.
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:: Pinamar
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