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| Después de dedicarnos desde el año 2000 a la exposición y cría de la raza bloodhound, sentimos la necesidad de incorporar un cachorro que nos acompañe en el interior de la casa y sea la mascota de nuestra niña pequeña. |
¿Cómo conjugar la nobleza de nuestros perros grandes y mansos, con un perro de porte pequeño para el interior, pero no tan frágil como para crecer con una niña? ¿La docilidad del perro que acompaña a la familia, con el usual carácter posesivo y selectivo de los perros pequeños? ¿La paciencia y la calma, con el ladrido agudo de la mascota demandante?
Tras estudiar estándares y discutir experiencias con varias razas, dimos con el Bichón Habanero. Nos causó gran expectativa la descripción como perro muy inteligente, amistoso y deseoso de agradar, silencioso y capaz de convivir en armonía con otros animales. Y además, descubrir la belleza de su expresión, de su elegancia y de su pelaje bien cuidado.
Ante la existencia los pocos ejemplares en Argentina, nos pareció importante incorporar sangre buena y nueva para conseguir un cachorro a la altura de las expectativas, y a la larga mejorar la cría en nuestro país. Si bien encontramos criaderos importantes en Estados Unidos, España, Holanda, reconocimos tendencias distintas en cada país. Y decimos apostar a la sangre cubana, tanto por la historia, el esfuerzo por la recuperación de la calidad de la raza y cierta rusticidad que proviene de la insistencia en el aspecto natural del manto del Bichón Habanero.
Para diciembre de 2007 llegó “Echale Salsita Bossa Cubana” (Cheché, según un apodo femenino usual en Cuba) que simplemente nos enamoró. Después de unos días en que se mostró tímida, nos fue reconociendo y estableciendo una relación particular con cada miembro de la familia. Una vez que se sintió cómoda (o quizás superó su duelo por dejar atrás el sol y la sal de Cuba) nos mostró su personalidad, que cumplió con cada expectativa puesta en ella. Hoy, nos acompaña en cada momento y entiende nuestros tiempos, a la vez que tiene un carácter independiente. Es alegre y vivaz a la hora de jugar y pasear, paciente a la hora de soportar a la niña, tranquila para estar cerca cuando estamos ocupados, disfruta del baño y el peinado, y naturalmente supo reinar sobre nuestros bloods sin intentar hacerlo sobre nosotros. Se ha lucido en exposiciones, casi sin necesitar entrenamiento, y es Campeona Uruguaya.
En enero de 2010 incorporamos a nuestra familia a “Mambo Marrero” (Pancho), un hermoso ejemplar que vino desde México, con línea de sangre cubana. Pero además le trajimos a Cheché su primer novio, “Imán Cubita Blanca”, un importante perro campeón cubano que actualmente reside en México.
Desde abril estamos disfrutando la cría de nuestra primer camada de Habaneritos, producto de esta pareja, que ofrecemos a través de estas páginas.
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