La
filaria es un parásito interno que es transmitido
por los mosquitos, por lo que es más común
en zonas ribereñas, pero últimamente
se ha ampliado su distribución llegando
a regiones en las cuales no se observaba antes.
Estos parásitos se distribuyen por sangre
llegando a alojarse en el corazón, y creciendo
hasta lograr tamaños considerables. El
primer signo que se observa es la tos, pero evoluciona
rápidamente a insuficiencia respiratoria,
anemia, perdida de peso, daños a diversos
órganos, insuficiencia cardiaca global
y síncope. El problema es que muchas veces
tiene un curso asintomático, y su tratamiento
una vez que esta instalada la enfermedad es muy
caro y complicado, teniendo que permanecer el
paciente en reposo estricto en jaula por períodos
muy prolongados de tiempo. Además, aún
los que logran sobrevivir quedan con sintomatología
cardiaca de por vida. Por suerte la prevención
es económica y sencilla. Nosotros recomendamos
la administración de ivermectina solución
vía oral una vez por mes desde los dos
meses de vida. En casos en los cuales el animal
no tome regularmente este medicamento deben consultarnos,
ya que previamente debemos realizarle un test
diagnóstico para evaluar que no sea portador
de la enfermedad (tiene período de incubación
de 6 meses y puede ser transmitido de la madre
al feto), sino la medicación preventiva
puede generarle efectos colaterales.
-No
nos olvidemos que el mosquito es de distribución
mundial y los movimientos de mascotas son muy
importantes en la propagación de la enfermedad
(exposiciones, viajes, pensionados, criaderos
de zonas endémicas que distribuyen cachorros
en otras zonas, etc.)-
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