Este perro, robusto y vivaracho, de divertido aspecto, tiene el lomo corto y las costillas bastante planas y la cola enroscada, corta de nacimiento o cortada.
El cráneo es bastante estrecho y arqueado y el hocico algo largo.
Las orejas son erguidas, con la punta péndula y adornadas de pelos espesos y erizados.
El pelaje es bastante largo y áspero, revuelto y de aspecto lanudo.
Son habituales los distintos tonos de gris, pero también se aceptan el negro y el leonado rojizo.
Este perro no necesita cuidados especiales, pero hay que satisfacer su gran necesidad de ejercicio y de ocupación.
Es un perro muy inteligente y con una gran capacidad de adaptación, impetuoso y vivo. El sentido de la propiedad propio de los pastores le hace un buen guardián.
Es un animal de compañía muy afectuoso con su amo pero receloso de los extraños.
Probablemente se origino en los siglos XVII y XVIII en Hungría, resultado de cruces entre el Puli y otros perros pastores alemanes y franceses que llegaron a Hungría con rebaños de ovejas importados.
En particular, el antiguo Spitz de pastor de Pomerania se considera antepasado suyo.
Fue reconocido como raza a principios de los años veinte.
El Pumi es un muy buen perro pastor, impetuoso y vivo.
Es también un atento guardián, atento al menor ruido.
Es muy apreciado su instinto depredador para exterminar ratas y ratones. Suele también lanzarse a una persecución sin freno de conejos y liebres.